De Paso en Toronto


Solo a modo de turista y por una semana pude constatar grandes cualidades de los habitantes y de la ciudad misma de Toronto en Canadá, todo debido a una invitación de la empresa Constructora para asistir a la Feria-Congreso GreenBuild 2011 recientemente realizada.

Es curioso, pero cada vez que se sale al extranjero se aprenden muchas cosas, esta vez me recordó varias cosas del cómo era el Santiago` humano´ de antes, una ciudad en general grata; ya sea en barrios humildes, comerciales, industriales o mas elegantes (con otro presupuesto obviamente, pero igual grata).

Esta ciudad de unos 5.300.000 habitantes ubicada frente a un enorme lago, Ontario, y muy cerca de la frontera con EEUU (en donde se ubican las cataratas del Niágara), es realmente amable. Su gente es muy cordial, compuesta de un sinnúmero de inmigrantes que llevan años ahí, se dice que casi el 50% son de afuera: orientales, árabes, latinos, europeos, esquimales…todos conviviendo sin problemas. Probablemente existen conflictos, pero si los hay, no se aprecian. Hay mucho respeto por las diferentes culturas.

Desde la llegada a su aeropuerto, Pearson, se notan las diferencias; a la salida ninguna tropa de  `taxi oficial´ o exclusivos se nos acercó, están todos afuera con una tarifa fija al centro de la ciudad (igual a la que se puede ver por internet), es fácil salir del aeropuerto. Eso si, antes hubo una muy calculada entrevista del oficial de inmigración (cuantos días, por qué la visita, que hospedaje,…y cuando se va), que con justa razón deben de hacerla, pues se les estaría llenando de inmigrantes ilegales y los chilenos lamentablemente estamos potencialmente en ésa categoría.

Personalmente la mejor manera para conocer una ciudad es caminando, de esta forma acompañado o solo, recorrí prácticamente toda su zona central. Pude ver que ningún muro esta rayado, nada de suciedad, casi no vi policías. Nunca vi gente sujetando el celular con las dos manos, nadie con la cartera amarrada al cuerpo, ningún gancho para amarrar las chaquetas en mesas de restaurantes. Los notebooks casi sueltos en las plazas mientras sus dueños miran el verdor o las ardillas sueltas, no hay ciclistas en las veredas, ni vendedores ambulantes, ni cuidadores de autos. No hay autos aplastando a los ciclistas en las calles y pueden estar horas esperando la luz verde.

Sus estadios principales (para deportes y eventos varios o musicales), el Rogers Centre y el Air Canada están en el medio del centro, nunca ha habido desordenes en sus salidas.

Contaban que las fiestas a más tardar terminan a las 2de la mañana  y que su actividad social empieza como a las 5 de la tarde (en realidad quedarse hasta las 4am es torpe con esta modalidad), tienen mucha actividad conectada con la naturaleza, salen mucho de paseos.

No conocen al parecer los lomos de toro, ni tan poco los cercos electrificados, no conocen alambres de púas, ni los guardias privados; ahí les ganamos por lejos. La ley en general se aplica y es muy dura (puertas giratorias ni por casualidad, solo para entrar a los edificios). Que envidia, nosotros tomamos otro camino: el insustentable y mas difícil.

Por Javier del Río
Coordinador Magister Arquitectura Sostenible
U. Andrés Bello.