Construir con fardos de paja permite ahorrar hasta un 52% en calefacción


Una investigación realizada por diseñadores y arquitectos de la Universidad Andrés Bello determinó que construir con este material permite mayor resistencia a las condiciones climáticas, ahorrar energía y construir sustentablemente.

“Un hilo de paja parece algo pequeño y liviano y la mayoría de las personas no saben cuan valioso es. Si la gente supiera el valor real del rastrojo de paja, podría ocurrir una revolución humana que podría llegar a ser lo suficientemente poderosa para mover al país y al mundo entero”. Esas palabras de Masanobu Fukuoka, agricultor y microbiólogo japonés, permiten inferir sobre la importancia de los materiales no convencionales en la construcción sustentable.

En total sintonía con este pensamiento, investigadores del Laboratorio de Energía e Iluminación de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad Andrés Bello, decidieron estudiar el comportamiento de los fardos de paja para construir viviendas energéticamente eficientes, pero al mismo tiempo, confortables.

13 de agosto de 2010. 7 de la mañana. La temperatura en la zona oriente de Santiago alcanza 1 grado Celsius. Sobre el techo de un edificio en la comuna de Las Condes se alzan 3 construcciones de casi 4 metros cuadrados. Así como las casas del cuento “Los tres chanchitos” de Charles Perrault, una estaba construida de madera (pino) sin aislantes, tipo mediagua. La otra, de madera con aislante de poliestireno expandido y la tercera con madera y fardos de paja con estucos de barro.

Resistencia climática

En esta oportunidad, no se midió la resistencia a los soplidos del lobo, sino que más bien, a las condiciones climáticas del entorno. Para esto, un equipo de investigadores de la Universidad Andrés Bello, Chris Whitman y Daniela Fernández, midieron durante un año el comportamiento de estas tres cámaras ante el frío, el calor y la humedad.

Ese día de agosto, cuando la temperatura ambiente era de un grado Celsius, en la cámara construida con madera sin aislantes, se registraba una temperatura de 4 grados. Al interior de la de madera con aislantes había 5 y en la construcción de fardos de paja el termómetro marcaba agradables 8 grados. Los resultados mostraron que la cámara con fardos de paja necesitaban entre 15 y 52% menos calefacción que la que indica la reglamentación térmica chilena, con niveles de humedad relativa constantemente más bajos.

La paja es un deshecho agrícola que muchas veces se quema, aumentando las emisiones de CO2 y empeorando la calidad del aire rural y de ciudades cercanas. Según datos de la Internacional Emergency Agency, durante el 2009 el número de quemas agrícolas ilegales aumentó en un 553%. En el año productivo 2008-2009 fueron sembradas 424.500 hectáreas de cultivos que producen paja, lo que se traduce en 0.2 hectáreas ó 37 fardos por chileno.

Dependencias energética

Chris Whitman, experto en sustentabilidad y energías renovables, explica que “Chile es un país con una alta dependencia energética. En el año 2009 el 60% de la energía primaria fue importada. De esta, el 100% fueron combustibles fósiles que producen gases de efecto invernadero”. Chris agrega que antes del terremoto un porcentaje alto de viviendas chilenas tenían condiciones higrotérmicas (de humedad y temperatura) muy malas, con temperaturas bajas y más del 80% con problemas de condensación y hongos.

El uso de fardos como es un mecanismo ecológico y auto-sustentable, de bajo costo y más fácil y simple de los sistemas de construcción. También, permite una construcción solidaria, ya que muchas de las casas por medio de la Auto-Construcción son hechas con la participación de la familia, parientes y amigos, lo cual es un recuerdo de los tiempos antiguos en los cuales, para sobrevivir, se unían los esfuerzos para luchar contra las adversidades de la naturaleza. Esta investigación se presentará el próximo 13 de julio en la 27ª Conferencia internacional PLEA 2011 (Passive and Low Energy Architecture) en la Universidad Católica de Louvaina en Bruselas, Bélgica.

Valentina del Campo
vdelcampo@Unab.cl