Cobre sintético, la economía del futuro


A principios del siglo XX Chile exportaba miles de toneladas de salitre. Pero el panorama cambió con la primera Guerra Mundial, cuando se descubrió el salitre sintético. Esto da para pensar si en el futuro

ocurrirá lo mismo con el cobre. ¿Esperaremos que una nueva crisis mundial repita la historia? ¿Qué está haciendo actualmente la industria minera nacional? ¿En qué está invirtiendo sus utilidades? ¿Se está preparando para los nuevos tiempos?

El desarrollo técnico actual y las investigaciones realizadas con nanotecnología podrían dar como resultado el cobre sintético, o bien, crear un sustituto perfecto que tenga las mismas propiedades físico-químicas que el cobre. Pero cabe la duda de si estaremos preparados para actuar cuando un invento como este se revele o habrá que desmantelar y dejar en el olvido los actuales centros mineros, procurando encontrar una nueva especie mineral que sea el motor de nuestra economía.

Los montos invertidos por las empresas mineras han demostrado ser insuficientes para encontrar nuevas aplicaciones al cobre. El centro de la “innovación” está concentrado en diseñar cada vez más grandes sistemas de disminución de tamaño, de concentración de mineral y de refinamiento del mismo. Esto seguirá así, debido a la baja de la ley de cobre, lo cual se refleja en las mayores tasas de procesamiento de mineral. Quizás, no sea una Guerra Mundial lo que detendrá la producción de cobre chileno, si no que las nuevas exigencias del mercado en el ámbito medioambiental. Por ello, la industria minera debería comenzar a tomar acciones hacia la disminución de sus huellas de carbono y de agua y desarrollar procesos de explotación sustentable, incorporando –por ejemplo- estrategias de ecología industrial.

Lorenzo Reyes

Bozo
Académico Escuela de Industrias
Universidad Andrés Bello